Corrió José Mourinho por toda la banda para abrazarse con Vinicius y sus jugadores. Celebraban el gol del brasileño tras una gran jugada con Bellingham. Vini lo festejaba con rabia , besándose el escudo varias veces y sacando todo lo que transporta dentro. Asimismo podía influir el hecho de haber empezado el partido en el banquillo. Era el gol que confirmaba la victoria del Real Madrid contra el Villarreal y el de la liberación del radical. Una catarsis total que necesitaba el futbolista, ubicado en el centro de todas las miradas.










