El líder ha regresado a LaLiga como la dejó antes del parón FIFA: ganando con autoridad. El Barcelona ventiló sin apenas despeinarse el compromiso ante un Getafe que no inquietó nunca, con tantos de Gordon, en su estreno como goleador; Gabriel Jesus, que mantiene su \'ratio\' de goles; y un Koundé que jugó de lateral, con Eric en el eje realizando pareja con Gerard Martín. Flick se permitió hacer rotaciones y sus players le dijeron con un partido serio que hay banquillo.
La extrema carga de partidos, ciertos de ellos trascendentales, en las próximas semanas, aparte de la acumulación de minutos a lo largo del parón FIFA, condujo a Flick a sacar un once con muchas noticias respecto al frecuente equipo titular. La prueba, que podía considerarse un test para bastantes, fue un éxito. Una de las conclusiones de este partido ante el Getafe de Bordalás es que el fondo de banquillo marcha. Ya lo sabíamos y el Barcelona lo corroboró, dominando con autoridad pese a los cambios.

Con la necesidad de sacar el partido adelante sin su máximo goleador y líder en el inicio de temporada, Raphinha, el Barcelona de Flick salió con actitud, ritmo y también intensidad.
Puso en práctica una presión feroz tras cualquier pérdida para intentar romper ámbas líneas, muy retrasadas, de cinco y 4 de un Getafe ininmutable más allá de ir abajo en el marcador desde el segundo minuto.
Los azulgrana procuró romper ese muro visitante con pases verticales de Gavi, Rodri o Gerard, mientras que Olmo se movía entre líneas y Lamine Yamal tenía dificultades para desbordar pero tenía siempre a 2 o tres guardaespaldas cerca de él, con lo que ineludiblemente había superioridad en otras zonas y Koundé buscaba pasillos por los que subir. En la otra banda, Xavi Espart era mucho más centrocampista que lateral, una vez más.
La presión barcelonista alimentaba una maquinaria que puso en marcha Gordon. Necesitado de tantos en el Barça, después de haberlos encontrado en la selección inglesa, Gordon fue uno de los elegidos por Flick para sacar adelante el partido sin Raphinha y la lengua inglesa salió enchufadísimo. Acompañando a Lamine Yamal y Gabriel Jesus en un tridente inédito, la energía de Gordon fue la chispa que prendió la mecha de la artillería azulgrana.
El inglés no tardó ni dos minutos en abrir, por fin, su cuenta goleadora como jugador del Barça. Entró por la izquierda entre el cúmulo de jugadores con los que Bordalás pretendía resguardar su portería y acabó con un chut no muy fuerte pero colocado que rebotó en el zaguero Martín, con lo que engañó completamente a David Soria.
Si alguien creía que el gol del Barcelona cambiaría el planteo de Bordalás, el \'cruyffista\', se confundía. El Barcelona siguió buscando huecos en muy poco espacio e tratando pases verticales en esos huecos. Gordon se internó con peligro por la izquierda con peligro y un centro-chut de el que procuraba a Olmo se envenenó, hasta el punto de obligar a Soria a mandar a córner. Eric, por su lado, lo procuró desde lejos.
Viniendo de 2 tantos en escasos ratitos, Gabriel Jesus tenía el reto de ratificar esa eficiencia saliendo como titular y buscaba todo el tiempo fabricarse opciones de remate. Obtuvo el premio en una restauración de balón presionando la salida de balón de Romero. Se internó desde la izquierda y buscó un espacio para el remate hasta el momento en que lo atisbó y lanzó un chut que pilló a contrapie a David Soria.
El Getafe se atrevió a salir con algo mucho más de atrevimiento tras el descanso, con un chut de Mojica desde la izquierda que tocó en el exterior de la red, pero el Barcelona se mantuvo estable y volvió a mover al Getafe, de a poco, hacia su campo.
Rodri marcaba el compás del juego del Barcelona, se encontraba siempre y en todo momento donde era exacto y movía a sus compañeros. Entre las visualizaciones de Espart cerca del área del Getafe derivó en un pase al espacio de Olmo, cuyo remate, muy centrado, fue repelido por Soria.
De Lamine Yamal siempre cabe esperar algo. En un partido espeso, sin chispa y con poquísimo espacio para desplegar su magia, logró una exclusiva asistencia: centró al segundo palo desde la derecha y Koundé, en una de sus lloegadas desde atrás, desvió el balón lo justo a fin de que entrara. Aún pudo Lamine Yamal marcar, pero remató desviado el centro de Adeyemi, teóricamente simple.


