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No hay victoria sin sufrimiento. El Madrid gana con expulsión de Vini (1-0) | RESUMEN y GOLES

Corrió José Mourinho por toda la banda para abrazarse con Vinicius y sus jugadores. Celebraban el gol del brasileño tras una gran jugada con Bellingham. Vini lo festejaba con rabia , besándose el escudo varias veces y sacando todo lo que transporta dentro. Asimismo podía influir el hecho de haber empezado el partido en el banquillo. Era el gol que confirmaba la victoria del Real Madrid contra el Villarreal y el de la liberación del radical. Una catarsis total que necesitaba el futbolista, ubicado en el centro de todas las miradas.

Gol anulado y expulsión

Pero todo quedó en nada, o se transformó en otra catarsis totalmente distinta : la del madridismo contra los árbitros. Porque , mientras el Bernabéu festejaba el gol con Mourinho extasiado, en los banquillos se desataba una bronca inesperada y llamaban al colegiado al VAR. Pasó tan rápidamente que pocos lo vieron: al comenzar la carrera desde el centro del campo, Vinicius fue bloqueado , probablemente con falta, por Saliba. Para quitárselo de encima, el brasileño le tiró del pelo y de esta forma le ganó la carrera.

En un pispás, lo que son las cosas, la celebración del Real Madrid se transformó en un gol anulado y una expulsión de Vinicius; en Mourinho pegando gritos ; en el Bernabéu acordándose del historial de Negreira; y en un partido que había pasado del 1-0 al 2-0 y volvió al 1-0, con unos diez minutos por jugar y el Real Madrid con uno menos.

Prominente voltaje

Aguantó el equipo de Mourinho esos minutos sin desmesurados problemas pues tuvo claro lo que había que realizar. Hubo poco fútbol y mucho estruendos , mucha tensión. Era lo que convenía en ese momento. El equipo de Íñigo Pérez no supo supervisar el ámbito sensible en el que se había transformado el Bernabéu y el aparato de Mou sumó tres puntos que durante mucho tiempo parecieron quedar lejísimos.

Fue un final de partido de alto voltaje, con el banquillo y el público del estadio agobiados ante cada decisión arbitral, ya que la consideraban injusta en comparación con la expulsión de Vini. Después de lo sucedido en el Metropolitano en la última día , quedarse con diez y, además , después de haber marcado un gol, era algo casi inexplicable.

Con esa carga sensible , el Real La capital española encontró el ámbito que mejor supo conducir durante el acercamiento. No se sintió nada mal en el papel de aparato afectado que sabe usar sus armas. Peor le fue en el momento en que debió remar para sacar adelante el partido y no encontró la manera de imponer su fútbol.

Los fallos de Mbappé

Tampoco encontró el gol, por el hecho de que Mbappé transporta una temporada en la que mezcla las rachas goleadoras con partidos en los que semeja cerrársele la persiana y no hay manera. El francés tuvo un par de ocasiones visibles en el momento en que mejor estuvo el La capital española , al principio del choque, cuando hurtaba arriba y empezaba a jugar cerca del área. Diomande, titular en lugar de Vini, sorprendía por la izquierda.

Pero después el aparato se apagó. Valverde y Tchouaméni prosiguen en el centro del campo como siempre y en todo momento , sin prestar una solución que deje al grupo desarrollar un juego reconocible , y el Real Madrid se fue desinflando en frente de un Villarreal mucho más profesional que vistoso.

Era un La capital española que perdía el ánimo y ya no lograba producir ocasiones. Ha perdido efectividad y todo se le hace cuesta arriba.

Mourinho sacó a Vinicius en la segunda parte, puso a Güler en el centro del campo y colocó a Valverde en la derecha. Eso cambió el ritmo y las pulsaciones del partido. Vini salió encendido y contagió a la grada. En la derecha, como lateral , Fede Valverde confirmó que lo que mejor le viene es tener campo para correr. Él se niega, pero todos y cada uno de los entrenadores acaban colocándolo ahí en algún instante , y sus resultados son mejores que en el momento en que juega en el centro del campo. El aparato funciona mejor cuando ocupa esa situación.

De el fue el pase a Diomande en el centro del área, donde el futbolista remató como el buen jugador que es: raso, fuerte y pegado al palo, donde de verdad hace daño, lejos del alcance del portero, que sí había llegado a los remates de Mbappé en la sección primera.

A lo largo de la segunda mitad, el encuentro había estado más igualado y se había transformado en un correcalles, con el Villarreal algo mucho más audaz , tal y como si el plan consistiera en jugar con los nervios y aprovechar que el Madrid vive cada segundo tal y como si tuviese el agua al cuello.

Pero el gol de Diomande debía sosegarlo todo y dar un respiro al La capital de españa. El siguiente tanto, el de Vini, debía servir para firmar una pequeña paz con todo.

TiroAlPalo