El entrenador de la Real Sociedad B, Jon Ansotegi, compareció antes de la visita al Celta Fortuna de este sábado y destacó de los de Fredi Álvarez que son «un aparato con un enorme despliegue físico, que corre mucho , de los mejores en Segunda» en ese aspecto. No obstante , recuerda que su equipo asimismo está «arriba en esos datos». Vaticina , así , «un partido de bastante ritmo, de muchos metros».
Ve al filial celeste como un contrincante «valeroso , va a apretar arriba, en muchos instantes se quedan en defensa en uno contra uno, con tres centrales». Y está seguro de que va a ser «un partido exigente ». Para esto se han preparado «lo más bien que se pueda » y saldrán «a por todas ». Mira que es posible que a los 2 equipos les «falte esa pausa que te da la veteranía y la experiencia y ese control de entender cuándo toca apresurar y cuándo es conveniente frenar un poco ».
Ansotegi considera que los dos filiales tienen «players con mucha velocidad en las bandas, mucho ritmo, y eso en muchos momentos provoca que se pierdan balones por jugar a una velocidad tan rápida». Pero piensa que un choque de ritmo prominente les viene bien a los 2 y cuenta con que sea de esta manera. «Mirando lo que han hecho ellos hasta la actualidad , con tres centrales, dos carrileros muy ofensivos o que aportan mucho en ataque y 4 jugadores por dentro , nosotros intentaremos realizar nuestro trabajo, tener un buen cómputo y a ver si de este modo podemos llevarnos la alegría y, si es ganando, bastante superior ».
El técnico resta importancia a las rachas , defendiendo que «no se debe hacerles bastante caso». «Nosotros intentamos centrarnos en nuestro desempeño y en tener la cabeza alta. Entonces , ganar, perder o empatar es una cosa, pero para nosotros lo esencial es la manera de perder, y no es exactamente lo mismo perder como perdimos contra el Mallorca o como perdimos contra el Ceuta», sostiene. Para él la prioridad tras cada acercamiento está en «ver lo que se hizo o ver lo que pasó , advertirlo , enseñarlo, examinarlo y entrenarlo para que no vuelva a pasar».
Su filosofía asimismo pasa por que el estado de ánimo no se vea demasiado bajo la influencia por las derrotas. «Contamos a jugadores de fútbol, chavales de entre 18 y 23 años que están en lo mejor de la vida, seguramente , y traerlos aquí a estar amargados o a amargarse no pienso que serviría de bastante. Comprendo que la alegría funciona bien para trabajar e procuramos tirar por ahí», arguye.


