La Real disputa mañana (19.00) frente al Athletic en Anoeta la final de la Euskal Herria Txapela, una competición no oficial que cumple su décima edición y que va alén de un simple amistoso.
Especialmente si enfrenta a los 2 grandes del fútbol vasco y en un escenario como el estadio easonense. Una ojeada a la historia de este trofeo de esta manera lo asegura y como muestra un botón: la primera final en 2017 fue suspendida por una tangana entre los players del Athletic y el Alavés que dejó sin campeón esa edición inaugural.
Los finalistas del torneo son los 2 conjuntos vascos que más puntos hayan sumado en la Liga anterior en los combates directos entre ellos, los derbis, sin influir la clasificación final de cada uno de ellos. La pasada temporada la Real (11) y el Athletic (8) fueron los que mucho más acumularon , en el caso txuri-urdin porque ganó los dos duelos a Osasuna, sumó 4 puntos ante los rojiblancos y empató ante el Alavés en Anoeta.
Hasta ahora Osasuna es el club mucho más laureado en la Euskal Herria Txapela con tres entorchados y dos subcampeonatos, al tiempo que la Real es el que mucho más finales ha disputado con siete, incluida ésta , si bien solo ha levantado el premio en 2020, raramente en la edición que se jugó en Anoeta en medio de una pandemia.
Normalmente el partido se ha jugado en verano, lo que le ha conferido un carácter de preparación previa a la Liga, aunque el año pasado ahora se disputó a inicios de septiembre coincidiendo con la primera ventana en todo el mundo , lo que le dio una mayor seriedad.
En este momento se presenta como una ocasión para Matarazzo y Terzic de evaluar a buena parte de sus efectivos de cara al regreso a la competición dentro de dos semanas. La Real no podrá tener sus nueve internacionales y el Athletic tiene a cinco jugadores en las elijas , aunque disponen de efectivos suficientes a fin de que se vea un partido más que interesante.


